Jacob Benzaquen Belilty nos habla de otras estructuras relacionadas al piano

 

Bastidor:

El bastidor es un armazón de barras delgadas que suelen ser de hierro. En el cordal, situado en su extremo posterior, se ajustan las cuerdas, y en el clavijero, situado en el frontal, están las clavijas de afinación. Alrededor de estas se enrolla el otro extremo de la cuerda. Jacob Benzaquen Belilty nos indica que es necesario afinar correctamente cada cuerda.

Esto se consigue enroscando el extremo final de cada una de ellas en un eje insertado en el clavijero, obteniendo un tono más agudo o grave según el sentido de giro.

Cuerdas:

Son el elemento vibratorio que origina el sonido en el piano. Son segmentos formados por un material flexible que permanecen en tensión de modo que puedan vibrar libremente, sin entorpecimiento que provoque una distorsión de la onda acústica. Jacob Benzaquen Belilty explica que la tensión de las 224 cuerdas puede llegar a alcanzar del orden de las 15 a 20 toneladas-fuerza​ y depende proporcionalmente de las dimensiones del instrumento.

Teclado:

El número de teclas en los teclados se ha incrementado con el tiempo. En el siglo XVIII los clavecines tenían poco más de 61 teclas (hasta cinco octavas), mientras que la mayoría de los pianos fabricados desde 1870 tenían 88 teclas.

Pedales:

Un piano moderno tiene tres pedales. A principios del siglo XX, los pianos tenían tan solo el pedal de resonancia y el pedal una corda. Jacob Benzaquen Belilty asegura que en épocas anteriores se experimentó mucho, con registros de laúd, fagot y otros efectos incluso más extravagantes, no siendo raro encontrar pianos antiguos con más de cuatro pedales. Beethoven poseyó un piano Érard con cuatro pedales, uno de ellos partido, lo que hacía un total de cinco.