Eliseo Martinez Elisondo el sonido del mar

La noche era singularmente suave, oscura y pesada; en la terraza del casino no quedaba nadie, solo Eliseo Martinez Elisondo. No había una estrella en el cielo; se escuchaba tocar a la banda desde la sala de conciertos del casino. El océano, como siempre, estaba peleado y Eliseo Martinez Elisondo podía oír las olas del mar a lo lejos. La ciudad de Monterrey dormía.